Un reflejo es una reacción muscular que sucede automáticamente en respuesta a la estimulación. Ciertas sensaciones o movimientos producen respuestas musculares específicas.
Cuando los niños nacen, e incluso durante su vida en vientre materno , están provistos de una serie de conductas automáticas, de reflejos. La mayoría de ellos provienen de un pasado biológico muy remoto y estarán con ellos durante algunos meses, como en el caso del reflejo plantar, otros reflejos nos acompañarán a lo largo de la vida, como el reflejo a la luz, que protege nuestros ojos ante cambios bruscos de iluminación.
clasificándolos de dos formas diferentes
REFLEJOS PRIMARIOS
REFLEJO DE SUCCION Y DEGLUCION
Si introducimos un dedo o una tetina (o cualquier objeto) entre los labios del bebé lo agarrará con sus labios, succionará y deglutirá. Está presente en los bebés prematuros, aumenta hasta los tres meses de vida y empieza a disminuir a los 6 meses. Este reflejo es muy importante, va ligado a la supervivencia del recién nacido y si no aparece tendrá que ser alimentado por sonda.
REFLEJO DE BÚSQUEDA
si estimulamos las comisuras de los labios, el niño busca, girando la cabeza en dirección hacia donde se produce el estímulo, moviendo la cabeza, los labios y la lengua hacia delante, está buscando el pezón de su mamá. Este reflejo es precoz y lo podemos encontrar en la vida fetal.
REFLEJOS SECUNDARIOS
REFLEJO DE PARACAÍDAS
El reflejo del paracaídas es una de las llamadas respuestas de protección. Son respuestas automáticas del cuerpo ante una amenaza potencial como es caer. El reflejo del paracaídas se desencadena tomando al bebé desde debajo de las axilas, de espaldas a nosotros, y simulando que se lanza al bebé sobre una superficie. El niño reaccionará extendiendo los brazos para protegerse de la caída. Este reflejo aparece a partir de los seis meses de forma normal y persiste toda la vida.
REFLEJO DE GALANT




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